1. Definimos una pregunta real
Delimitamos qué necesita resolver el lector y qué queda fuera. Una guía sobre alquiler, por ejemplo, debe permitir estimar el coste completo y reconocer los datos que faltan antes de firmar.
2. Buscamos la fuente primaria
Priorizamos legislación y organismos responsables: BOE, Agencia Tributaria, Banco de España, CNMV, Seguridad Social, INE, ministerios, Unión Europea y BCE. Una fuente secundaria puede aportar contexto, pero no sustituye el origen de una obligación, cifra o definición sensible.
3. Construimos el modelo o la explicación
Separamos hechos, supuestos y ejemplos. En una calculadora definimos la fórmula, las entradas, el redondeo y los elementos que no se incluyen. En una guía explicamos el orden de decisión y añadimos tablas, casos o listas cuando mejoran la comprensión.
4. Probamos con escenarios
Usamos casos simulados claramente identificados y comprobamos resultados límite: ingresos cero, cuota insuficiente, tipos negativos cuando proceda o plazos extremos. Los ejemplos permiten reproducir el cálculo, no predicen lo que ocurrirá al lector.
5. Revisamos afirmaciones sensibles
Comprobamos que las citas sostengan el texto, que una cifra indique su ejercicio y que no se presente una orientación general como norma universal. La revisión con fuentes no equivale a revisión profesional independiente; cuando esta no existe, lo declaramos.
6. Publicamos trazabilidad
La página muestra autor, fecha de publicación, última actualización, fuentes utilizadas, proceso de elaboración y aviso educativo. También enlaza contenido relacionado por intención, no al azar.
7. Corregimos y actualizamos
Priorizamos revisiones cuando cambia una campaña fiscal, una norma o una fuente principal. Las correcciones materiales actualizan el texto y su fecha. Puedes conocer el procedimiento detallado en Cómo verificamos la información.